Bogar
Solo corrió arma bajo el brazo y su cuerpo enfrentado a la fría ola. El viento corría a gran velocidad, sabía que lo lograría de una vez por todas. Tal como su padre la recibió en las playas orientales él estaba preparado, si la parca aparecía la mirará a la cara sin temor… con orgullo, el orgullo de haberse entregado solo al mar.
A cada paso sus pies tienen mas esfuerzo para elevarse del arenoso suelo y a medida de esto lanza a su amiga sobre las intranquilas aguas y él sobre ella, sus brazos bogan centímetro a centímetro, es una maquina diseñada para avanzar, son dos pero con un objetivo común, sinergia pura.
El cielo esta débilmente cubierto por la neblina matutina de la zona, se percata entre las crestas de las crecientes olas que los albatros estaban rondándolo para ver el espectáculo, para entender en qué momento la humanidad había salido desde el mar para conquistar la tierra, para entender que él era el eslabón perdido.
El mar se vuelve más salvaje aun, no lo quiere ahí, es un convidado de piedra, pero avanza hasta la zona calma, ese es el objetivo inicial, sentarse tras las olas donde el mar es calmo y amable, un oasis de agua en medio del mar, un lugar donde pensar y contemplar lo que le rodea, el mar, la naturaleza de sí mismo, sus ancestros le miran desde lo alto, es él quien tendrá la gloria, es él quien lo lograra; la soberbia se apodera de él como el pánico ataca al cobarde a la hora de asesinar, sabe que es el momento, es claro la paz de la zona ya no le satisface, ya adquirió toda la sabiduría de siglos y siglos en la calma, ya es hora.
Avanza rápidamente, sabe que es enorme, millones de litros de agua golpearan su piel lisa y bronceada, toneladas de sal quemaran su carne en segundos… exquisito.
Es más rápido que el enemigo, enorme y listo a devorarlo entre la espuma y el líquido, esta delante de él como el héroe de Pamplona arrancando de los sementales de Libia. Sus brazos empiezan a erguir la pesada masa muscular, solo tiene una oportunidad… no hay otra, es él la raza superior, es él dios hecho hombre, la trinidad y toda la creación, es él demonio, es él el espectáculo máximo de evolución, erguido sobre su tabla, erguido como dios griego, como las esculturas de da Vinci pero con los ojos que soñó alguna vez Guayasamín. Es un bólido, avanza a lo largo de la ola es un habitante mas del océano, su movimientos son precisos, sus cortes a la ola la hieren, ella está furiosa quiere acabar con él, avanza, le da más estocadas, la hiere más y más, sin importarle que la desangra sigue avanzando. La playa está desierta, es él y su enemigo amigo, se siente vivo, está volando y nadie se da cuenta, hasta que se entrega.
La mar se vuelve calma, el ya esta fuera. Sus pies en la arena no le acomodan, pero es así, no es pez , no es mamífero, es humano sin conformidad de su naturaleza. Toma a su aliada y retira de la escena…mañana será otro día.
A cada paso sus pies tienen mas esfuerzo para elevarse del arenoso suelo y a medida de esto lanza a su amiga sobre las intranquilas aguas y él sobre ella, sus brazos bogan centímetro a centímetro, es una maquina diseñada para avanzar, son dos pero con un objetivo común, sinergia pura.
El cielo esta débilmente cubierto por la neblina matutina de la zona, se percata entre las crestas de las crecientes olas que los albatros estaban rondándolo para ver el espectáculo, para entender en qué momento la humanidad había salido desde el mar para conquistar la tierra, para entender que él era el eslabón perdido.
El mar se vuelve más salvaje aun, no lo quiere ahí, es un convidado de piedra, pero avanza hasta la zona calma, ese es el objetivo inicial, sentarse tras las olas donde el mar es calmo y amable, un oasis de agua en medio del mar, un lugar donde pensar y contemplar lo que le rodea, el mar, la naturaleza de sí mismo, sus ancestros le miran desde lo alto, es él quien tendrá la gloria, es él quien lo lograra; la soberbia se apodera de él como el pánico ataca al cobarde a la hora de asesinar, sabe que es el momento, es claro la paz de la zona ya no le satisface, ya adquirió toda la sabiduría de siglos y siglos en la calma, ya es hora.
Avanza rápidamente, sabe que es enorme, millones de litros de agua golpearan su piel lisa y bronceada, toneladas de sal quemaran su carne en segundos… exquisito.
Es más rápido que el enemigo, enorme y listo a devorarlo entre la espuma y el líquido, esta delante de él como el héroe de Pamplona arrancando de los sementales de Libia. Sus brazos empiezan a erguir la pesada masa muscular, solo tiene una oportunidad… no hay otra, es él la raza superior, es él dios hecho hombre, la trinidad y toda la creación, es él demonio, es él el espectáculo máximo de evolución, erguido sobre su tabla, erguido como dios griego, como las esculturas de da Vinci pero con los ojos que soñó alguna vez Guayasamín. Es un bólido, avanza a lo largo de la ola es un habitante mas del océano, su movimientos son precisos, sus cortes a la ola la hieren, ella está furiosa quiere acabar con él, avanza, le da más estocadas, la hiere más y más, sin importarle que la desangra sigue avanzando. La playa está desierta, es él y su enemigo amigo, se siente vivo, está volando y nadie se da cuenta, hasta que se entrega.
La mar se vuelve calma, el ya esta fuera. Sus pies en la arena no le acomodan, pero es así, no es pez , no es mamífero, es humano sin conformidad de su naturaleza. Toma a su aliada y retira de la escena…mañana será otro día.
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