El calor ahogaba en el ambiente, toreros y prostitutas, curas y políticos como hordas de unos salieron a las calles; eran 40° a la sombra, una guerra en silencio se lidiaba en las calles de la ciudad, hasta el más empaquetado se daba cuenta que no valía la pena los formalismos. La fortuna le sonreía a José, era todo o nada, era el periodo de abundancia las vacas gordas que soñó el faraón, su mote con huesillos sería el más popular de todo el centro. Estoico y serio, esperando estaba. Su uniforme pulcro, su cucharon preparado como catana milenaria dispuesta a cortar a quienes interfirieran en su propósito… un samurái sin señor a quien servir, solo a sí mismo. En masa empiezan las peticiones...dos, tres, cinco...dinero a destajo, "...esta es la hora en que el proletario se venga del subyugador" pensaba, se reía en su cara de la desesperación, coqueteaba hasta con la más bella de las princesas ejecutivas, le hacia un favor hasta al banquero mas poderoso, esto es poder. Litros y ...