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Mostrando entradas de noviembre, 2009

Oficinista

Demasiado tiempo he gastado en este gallinero, estoy harto del muladar en el que me estoy zambullendo. Ellos me gritan, me dicen que atienda sus requerimientos, yo solo les quiero apretar el cuello. El tiempo es insoportablemente lento acá, entre el olor y la incertidumbre de saber quien será el próximo; pero esta condena no es por siempre solo somos una maquina diseñadas para aguantar hasta cierto momento, nuestros padres saben que algún día les sacaremos los ojos o que migraremos a una jaula mejor. No estamos unidos por ahora, solo es cuestión de tiempo para salir de este terno y corbata.

Baquedano

Me miró del otro lado del andén, entendí en sus ojos la idea, leí en sus labios las palabras cuado se lanzo, tras ella el tren inexorablemente rápido y puntual. Todos se conmocionaron y gritaron, yo solo fui un real testigo de lo que paso y sigo siendo fiel a su voluntad, pero ya no voy a Baquedano no quiero ver su acto mortal otra vez, prefiero caminar, tal vez nunca me perdone pero respeto el verso macabro cantado por su boca solo para mi "nunca me olvides".

Kabuki

El puño revestido en el cuero rojo se aproximaba como el tren inexorablemente a su rostro, estaba perdido, no había duda no era mejor que él. Lo llamaban el Búfalo Morales por sus grandes cavidades nasales. Cada vez que quiso ir a verlo no tenía dinero o simplemente la fiesta con las putas de mala muerte que tanto le gustaban estaba mejor. Y ahora estaba ahí, frente a frente, los ojos eran los de una animal despiadado con ganas abrumadoras de devorarlo, pero que antes de hacerlo masticaría golpe a golpe cada uno de los músculos legalmente permitidos en la pelea. No le dolió mucho el impacto del primer golpe, porque después de la paliza propinada en los rounds anteriores al parecer le adormeció los músculos faciales, pero el gancho propinado bajo sus costillas le dejo sin respiración y algo desesperado; el jab posterior en el lado derecho lo compenso y lo trajo a la realidad de nuevo, pero las manchas negras que veía crecieron; pero seguía en pie, su danza seguía teniendo ritmo a pesar...

Lazaro

Lazaro estaba sentado en el sillón; Lezra lo miraba nervioso desde la pequeña mesa, su respiración era acelerada y desesperante; de repente, una mujer grito en el pasillo, Lezra miro de manera rápida como un acto reflejo, sus ojos café eran grandes y se clavaron en la puerta como esperando que se abriera violentamente; Lazaro no se inmuto, seguía escribiendo en su ordenador, el teclado sonaba rápido y sincrónico, el calor les hacia sudar y este se mezclaba con el olor a cigarrillo impregnado en el comedor, el cabello sucio de Lazaro llevaba días sin lavarse, a cada momento se rascaba la cabeza, como si hubiera criado algún animal en su cuero cabelludo, constantemente retiraba con la punta de sus dedos costras de las heridas que se autogenero por el constante accionar de sus uñas. Lazaro miraba su actuar asqueado de su compañero, asqueado hasta no dar más... se equivocaba, constantemente borraba lo escrito y la fotografía que tenia al lado estaba cubierta delicadamente de las cenizas d...