Hijo, se va a arrepentír después
La puerta del hospital estaba llena de personas que querían entrar, una se había cortado un dedo, otra era un viejo que apenas respiraba y dos gendarmes cuidando a un tipo de pechera amarilla y esposado, tenia un rostro humilde pero mirada seca, como si creyera que el mundo le debía algo. Lázaro se acerco a la puerta y pronuncio su nombre, casi inmediatamente una mujer de lentes y sonriente salio por la puerta principal tendiéndole la mano y le hizo pasar, ya que Estelita le había encargado que no le retuviera el papeleo. Lázaro estaba sucio, la solicitud acelerada de su presencia en el Hospital no le permitió ni siquiera sacarse el olor a tierra y sol que traía sobre él, por otra parte el lugar no era lo suficientemente higiénico como para exigir una limpieza pulcra. El pasillo era largo, con camillas a los costados, y caía en otro pasillo un poco mas corto, cuando entro a este una mujer salió al paso. Era alta y le trato solemnemente, dejándole claro que ella estaba en total desacuer...