La loca de la familia
La miro en la fotografía, coloreada a duras penas a pesar de los años; la había conservado a pesar del tiempo y la soledad en ese cuarto viejo de la calle Los Papelitos 3425. Arrendaba el cuartucho de toda la vida, nunca tuvo mucho, si decir mucho era un televisor, una muda para el trabajo, otra para el paseo dominical y o la visita a las putas de los sábados en la noche. Su nombre era Felipe, un nombre moderno para un hombre de 57 años, tés morena y un peinado estático de gomina al cien por ciento a pesar de las prominentes entradas. Decían que venía de una ciudad del sur, algún lugar perdido antes de llegar a Santiago, a quien le importaba en realidad; nadie se entero realmente de quien era, no es que fuera un gran personaje, pero a nadie le interesaba realmente quien fue en su vida pasada, creencias, amigos, preguntas de cortesía, ni le preguntaban acerca de su salud o la de sus hijos, solo era una sombra que decía "buenas noche”, “buenas tardes" o "buenos días" ...