Colchon

La tarde era calurosa, mientras, ellos reposaban con una Malta Morenita en la mano. La calle les daba lo mismo, eso incluía publico, civiles y autoridades de la ley y el orden publico, ni siquiera el perro con tiña que dormía al lado.
El cura se paro exaltado del colchón viejo que mostraba sus resortes.
"Hemos pecado contra dios",grito estruendosamente,"por eso se vienen todas estas desgracias, debimos obedecer a nuestro señor y hacer lo mejor para nuestra iglesia católica pidiendo mas ofrendas, exigiendo porcentajes mayores a los fieles". Terminado esto, se sentó y le arrebato la botella a un tipo andrajoso con terno y corbata.
Repentinamente se levanto el político, usaba una camisa Polo vieja y sucia, sus pantalones eran Dockers pero viejos como el hilo negro. "El pueblo nos necesitaba para ser gobernados, no puede haber libertad sin aspiraciones superiores y derechos a clases dominantes. La represión es el placer prohibido de los pueblos, de boca no la anhelan mas en el fondo de su alma la ansían como el hambriento al pan".
Metió su mano al bolsillo y saco la mitad de un cigarro arrugado y lo encendió.
Quedaban unos pocos centímetros cúbicos del brebaje cuando calmo y con una mirada furiosa se paro el empresario. "Debimos haberlos estrujado como esponja, sacarles hasta la ultima gota de vida y haberles hecho producir cien veces!!... que cien veces un millón de veces mas de lo que podían dar!!!, rentarles un espacio donde guardar su alma y sus aspiraciones, quitarle los sueños y sus anhelos!!" Tomo la botella y se la empino hasta atrás. Se restrego con la manga lo ultimo que quedaba en su boca, miro fijamente a sus amigos y se echaron a reír a coro.
Se levantaron para ir por la otra ronda.
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