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Mostrando entradas de agosto, 2010

el engaño

La habitación estaba helada cuando ella llego. Era un lugar sórdido, de sórdida paredes y sórdida barriada. Sus manos se colgaron en mi cuello, el anhelo era evidente, del lívido, ni hablar. Pregunte si él sabia de algo, si él lograba sospecharme; solo pregunte casualmente, solo pregunte por preguntar. A ella le incomodaba la idea, dijo escuetamente "no te interesa" sin esperar respuesta mordió mi boca como si fuera un trago de agua que deseaba por horas. Mi imaginación volaba mientras su triste camisa se desprendía de su piel y el sostén se mostraba como una pequeña armadura frente a un ejército de gurkas dispuestos a despedazar al enemigo. Ella me llevo a la cama y me ahogue en su piel mientras su falda arrancaba, como podría ser ella la que apagara este ardor dentro de mi, ella no debía serlo y la culpa se repetía en mi cabeza. Me perdí en el movimiento constante yo arriba ella abajo, el sudor en su cuerpo era mi vino en la copa, su piel era el placer que quería morder. Su...

refugio

ella está abriendo a dos manos mi pecho, mis huesos duelen al sentir sus dedos destruyendo como dagas mis arterias y carne devorando mi vida, mi lugar en la tierra... mi corazón no se detiene, sigue latiendo como la masa agónica que me ha acompañado desde siempre... ella está abriendo a dos manos mi pecho mis huesos se quiebran como cristales sus dedos manosean mi humanidad ... mi corazón se excita.. es ella la artera, es ella la malvada , es ella la pérfida... pero me necesita... ella está abriendo a dos manos mi pecho mi sangre la baña como la fuente de Trevi a los cuerpos empalados a la piedra mi corazón se apaga y mis huesos no duelen me calmo por un minuto, retengo mi vida... en un solo respiro... ella está abriendo a dos manos mi pecho mientras sus pies cavan el ultimo baúl.. para resguardar su secreto mas terrible mi corazón ya no se mueve mientras me tira mi refugio final, húmedo y vivo... la quiero... pero ya no la extraño