Jarmiloj
Pasaron miles de años desde que Lezra dejo la habitación para no volver. No dio explicaciones de nada, solo se canso de compartir el lugar con él, dejándolo relegado a ese lugar, olvidado como los juegos de infancia,las melodías que compartió alguna vez, las imágenes que le dolían aun tan vivamente como las quemaduras al sol, la fotografía de ella feliz y desafiante. Lazaro quedo allí, solo, estancado en el tiempo sin sufrir ni padecer; conocía a Lezra tan bien como la cicatriz en su pie izquierdo. Se repetía a si mismo en esas noches eternas de frío y calor temporal, en los días largos y agónicos de verano , en los días cortos y oscuros de invierno, "volverá". Todo seguía en esa habitación escritos, vasos quebrados, colillas de cigarrillos y fotografías. Platos sucios, paredes manchadas y la alfombra polvorienta. No era un momento especialmente oscuro o melancólico, no hizo nada distinto a esperar sentado y en calma, y tal como lo vaticino, los engranajes en la chapa q...