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Mostrando entradas de febrero, 2010

Ego

…he visto personas con egos inmensos como catedrales... más grandes que ellos mismos, para rellenar el vacío cuentan historias en las cuales son héroes y sanadores, protagonistas y antagonistas, Mesías y leprosos, artistas incomprendidos sin mas talento que su verborrea insoportable y tajante, la capacidad de desvirtuar palabra a palabra ya que la fantasía en su cabeza les hace creer que la realidad es la que ellos creen que es, constructores de cruzadas en las cuales son los portadores de la verdad y la panacea a la falta de “inteligencia” de sus pares ... Solo me queda reír a carcajadas y darle palmadas en la espalda para que crean que les creo su cuento inverosímil y buscador de aprobación… portan la arrogancia como un traje de batalla que les queda mal ya que no la saben usar, basan su juicio en lo que su escala de valores minima y reducida toman como el punto de inflexión, finalmente cuando ya todo esta perdido usan su ultimo bastión ante la cobardía de la admisión de su error…dio...

Carmesí

El cuchillo era enorme, su cacha amarilla era la tradicional, el ambiente plagado del olor exquisitamente inquietante de la carnicería; sangre y sudor, unas pocas moscas para matizar la escena. Rubén cortaba los trozos previamente seccionados en la sierra, el animal se notaba que fue grande en su vida, comió mucho pasto fresco en algún campo del sur, ya que los cortes de las piernas traían muy poca fibra y mucha carne. Su mente divagaba en el aire mientras paso a paso sacaba el filete, el lomo vetado, lomo liso; pensó en Fresia, su mujer. La conoció cuando era joven hace no muchos años atrás la recordaba con su pelo negro desordenado, no porque quisiera, mas bien por el descuido de la pobreza pero pulcramente limpio. La cantina estaba llena esa noche pero ella le miro, podría haberse fijado en cualquiera, pero se fijo en el, cuando sintió sus penetrantes ojos negros, algo se atraganto en su alma algo le apretó el pecho. Ella se le acerco consiguiendo fuego para un cigarrillo algo dob...

Durmiente

Le perdonaste al viento el haber llenado tus pulmones de vida, le perdonaste al mundo el haber ignorado tu sonrisa, le perdonaste el haberle permitido a los imbéciles acariciar tu alma para sosegarla y transarla como mercancía, le perdonaste a tus iguales que te enjuiciaban como animal impuro e indigno, que juzgaran tu actuar desde un pedestal elevado en el mármol blanco y frío… Le perdonaste a los transeúntes el haber enlodado tu piel con sus miradas, le perdonaste a la vida el azar de tu destino, de tus viajes truncados, de las responsabilidades que no quisiste y de tus amantes inconclusos, le perdonaste a dios el haberte olvidado en la desazón de la borrachera, en la desilusión de tu soledad, en tu pieza pobre y triste llena de cosas con las cuales lidiar… Le perdonaste el olor a tabaco de alguien que huyo lejos sin dejar una carta o un poder notarial, una cuenta donde cobrar la cuota mensual de olvido, un memorial a la entrega, un monumento al cariño entregado… le perdonaste eso y ...