"Es hora de marchar" dijo la voz firme dando la orden al sonar del tambor ... "es hora de marchar!!" grito otra vez como energúmeno, fue entonces cuando el ultimo pelado saco la punto 32 de su costado y se voló la cabeza ... se marcho.
La tarde era calurosa, mientras, ellos reposaban con una Malta Morenita en la mano. La calle les daba lo mismo, eso incluía publico, civiles y autoridades de la ley y el orden publico, ni siquiera el perro con tiña que dormía al lado. El cura se paro exaltado del colchón viejo que mostraba sus resortes. "Hemos pecado contra dios",grito estruendosamente,"por eso se vienen todas estas desgracias, debimos obedecer a nuestro señor y hacer lo mejor para nuestra iglesia católica pidiendo mas ofrendas, exigiendo porcentajes mayores a los fieles". Terminado esto, se sentó y le arrebato la botella a un tipo andrajoso con terno y corbata. Repentinamente se levanto el político, usaba una camisa Polo vieja y sucia, sus pantalones eran Dockers pero viejos como el hilo negro. "El pueblo nos necesitaba para ser gobernados, no puede haber libertad sin aspiraciones superiores y derechos a clases dominantes. La represión es el placer prohibido de los pueblos, de boca no la anhel...
Según lo que contaban los vecinos era una persona callada. No hablaba con nadie más allá de un hola o chao. La señora Rosa, la cual sabia todo de la población, no por los años viviendo en ella, sino por su incontenible deseo de inmiscuirse en la vida ajena, decía que estaba en la misma casa desde antes que llegara ella con su marido e hijo... le intimidaba como miraba contaba, pero no lo demostró nunca o tal vez era solo una manera de tener un papel en una obra que nunca la considero como protagonista. Un tiempo vivió con su mujer, la cual un día simplemente se fue. Las viejas sapas del barrio decían que fue porque encontró otro hombre en el sur, mientras él no estaba tomo sus maletas y se dirigió en pos de su amado; otros decían que el pertenecía a una secta caníbal de centro América y que un día en un ataque de hambre, y ordenado por su líder por haber dejado el culto, le obligo de manera telepática devorarla y enterrar sus huesos en el patio condenándole a vivir hasta el fin de sus ...
Pasaron miles de años desde que Lezra dejo la habitación para no volver. No dio explicaciones de nada, solo se canso de compartir el lugar con él, dejándolo relegado a ese lugar, olvidado como los juegos de infancia,las melodías que compartió alguna vez, las imágenes que le dolían aun tan vivamente como las quemaduras al sol, la fotografía de ella feliz y desafiante. Lazaro quedo allí, solo, estancado en el tiempo sin sufrir ni padecer; conocía a Lezra tan bien como la cicatriz en su pie izquierdo. Se repetía a si mismo en esas noches eternas de frío y calor temporal, en los días largos y agónicos de verano , en los días cortos y oscuros de invierno, "volverá". Todo seguía en esa habitación escritos, vasos quebrados, colillas de cigarrillos y fotografías. Platos sucios, paredes manchadas y la alfombra polvorienta. No era un momento especialmente oscuro o melancólico, no hizo nada distinto a esperar sentado y en calma, y tal como lo vaticino, los engranajes en la chapa q...
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