Bendíceme señor porque he pecado

El clima estaba algo mas fresco en el departamento, Lázaro estaba distraído por primera vez en varias semanas viendo las noticias en la televisión. No apartaba su vista de ella, lo único anexo a la situación era la botella de cerveza que entraba y salía de su boca junto con el cigarro. Parecía estar cómodo.

Su parasito estaba buscando quien sabe que dentro de una caja, de manera repetitiva susurraba "...bendíceme señor porque he pecado". Mientras mas aumentaba la cantidad de cosas ya registradas mas aumentaba su desesperación, "... bendíceme señor porque he pecado" una vez mas lo repitió. Estaba a punto de reventar de ira e impotencia cuando bajo las hojas encontró una fotografía. No era lo que buscaba, pero al parecer ella lo encontró. Era Lázaro, pero no entendía porque estaba en ella, la miro largo rato con desconfianza.

Era hermoso, Lázaro tenia una sonrisa linda, casi parecía feliz. Cargaba a una pequeña en sus brazos, mientras otra estaba parada a su costado, aferrada a su pierna mientras el suavemente le acariciaba el cabello. Era un día soleado, ya que los tres tenían el ceño arrugado porque les cegaba el sol.

Lezra deseo por un instante y ser él quien estuviera en la imagen, lo anhelo tanto, pero su deseo no era como los otros que ha tenido, los cuales siempre están cargados de envidia y de enemigos a vencer; era un anhelo inocente.

La temperatura para mañana seria de 30 grados, lo cual obviamente era una mentira ya que siempre era más de lo que debía ser y en el horario nocturno darán un documental acerca de una gran estafa en la cual personas del gobierno estarían involucradas.

Lezra tomo la foto sin dudarlo y la guardo en el bolsillo de su camisa. Cuando se fue a levantar Lázaro lo estaba mirando, sin una seña de nada en el rostro. El golpe fue firme y calculado, estremeció el pómulo de Lezra. Ni siquiera sintió el dolor cuando la suela del zapato de su contrincante le empujo la sien poniendo su cabeza contra el piso. Presionó firme, Lezra no se opuso, metió la mano al bolsillo y retiro la fotografía. Sin sacar la presión. Tomo la foto la rajo lentamente y sin alterarse primero horizontalmente y después repitió la operación de manera vertical. Cuatro pedazos quedaron, retiro su pie y camino por el pasillo hasta llegar a la cocina allí el basurero aguardaba.

Lezra no dijo nada, solo recibió, como lo piden las creencias y el hombre que crucificaron a los 33. Se sintió bendito por el señor, Lázaro solo abrió el refrigerador y saco la siguiente botella. Suspiro, sintió la angustia de no tener un cigarro en su bolsillo.

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